Durante los últimos 10 años he estado estudiando de noche, primero para completar mi bachillerato, luego para hacer las certificaciones de Certified Administrative Professional (CAP), Certified Professional Secretary (CPS) y al final para hacer una maestría en Educación Comercial. Cuando empecé en la Universidad Interamericana en 1975 por un momento pensé que me gustaría ser maestra de inglés, pero lo descarté porque no sabía mucho inglés. Me enfoqué en mi concentración de Ciencias Secretariales, así se llamaba para ese tiempo. Terminé mi grado asociado y me fui a trabajar, luego me casé y tuve mis hijas. Después de pasar por varias compañías y adquirir diferentes experiencias llegué hasta la compañía donde estoy hoy. Aquí tuve la oportunidad de empezar a darle ayuda a mis compañeras cuando no sabían algo y les gustaba que yo les enseñara.
Cuando decidí volver a estudiar para completar mi bachillerato, porque no podía aspirar a un nivel mayor por no tener el bachillerato, aquí comenzó mi carrera como educadora aunque no lo sabia. Un día en la clase de escritura rápida la maestra me pide que explique algo en la pizarra y lo hice y me dice que siga estudiando que podía ser una buena maestra. Gracias a la profesora Ida Calderón que me animó comencé a estudiar la maestría.
Durante este proceso de estudio encontré muchas cosas nuevas que no las había cuando yo estudiaba como hacer assessments (fuera de los exámenes y proyectos tradicionales) y otras cosas que eran nuevas para mí. Gracias a Dios por las compañeras que ya eran maestras que me ayudaron y otras al igual que yo que somos secretarias nos ayudábamos mutuamente. Fue una época bonita, de muchos sacrificios y también satisfacciones.
Mientras íbamos avanzando en las clases teníamos que dar las mini clases e ir a observar clases, se estaba formando en nosotras la maestra que llevamos dentro con más confianza y muchas herramientas que no sabíamos. Somos maestras naturales con nuestros hijos, compañeros y familiares, ahora tenemos la educación formal, el deseo y la responsabilidad de enseñar a otros.
Cuando tuve el privilegio de enseñar una clase, el año pasado, gracias a una amiga que me recomendó, fue gratificante cuando los estudiantes le dicen a una gracias “con usted aprendí esto y aquello que no sabia”. Es una gran satisfacción para mí saber que el trabajo no es en vano y que a pesar de que las circunstancias parezcan adversas el lograr nuestro objetivo es el que otro aprenda.
El corazón se me cambió de secretaria a maestra, ahora todo lo que leo, lo que busco, lo que quiero aprender es para beneficio de mis futuros estudiantesy en mis compañeros de trabajo. Siempre estoy pensando en que esta información es buena para darla en la clase tal, o publicarla en el blog para beneficio de aquellos que son más tecnológicos. Pero siempre pensando en los estudiantes y cómo ayudarlos para que nuestra aportación sea de provecho para ellos. Doy gracias a Dios por permitirme esta bendición, ya que El es el Maestro por Excelencia.

